martes, 13 de junio de 2017

Perspectivas

          De niña, yo solía jugar con la muerte y esta me enseñó que a diferencia de los seres vivos, ella no podía definirse como “hombre” o como “mujer”. Simplemente “era” y “existía” desde el inicio y lo más probable es que también estaría para contemplar el final. Eso era lo que ella decía, aunque al ser muy pequeña no lo comprendía del todo. Lo único que sabía es que la muerte era agradable. Cuando no se encontraba ocupada me seguía a todos lados. Estaba conmigo en casa cuando comía o jugaba, en la escuela o en los parques, también mientras dormía, en todo momento estaba ahí, observándome, cuidándome, sonriéndome.

         Cuando era niña, yo solía jugar con ella, le explicaba mi origen y naturaleza. La veía tratar de comprender lo que le explicaba y me divertía ver sus curiosos ojos abiertos de par en par  observándome. Me esforzaba por ser agradable con ella, siempre que podía me encargaba de acompañarla a cualquier lugar: la escuela, en casa, en los parques y museos. Trataba de estar siempre presente: observándola, protegiéndola, sonriéndole… amándola. 

         La primera vez que logré verla, me asustó tanto que salí huyendo de la oscura habitación  donde me encontraba, lágrimas de terror cubrían mi rostro y mi corazón palpitaba desenfrenado cuando llegué a refugiarme con un abrazo aprensivo a las piernas de mi madre, quien me preguntó lo qué había sucedido y sin saber cómo sólo respondí: La muerte ha venido a buscarme. Y por un tiempo le temí a la oscuridad. 

          La primera vez que la vi, terminaba de segar una vida en  un hospital cualquiera. Justo cuando me marchaba escuché el grito de su primer llanto, estaba acostumbrado a todo tipo de gritos, pero había algo diferente en este, lo que tuvo como resultado que me acercara curioso y desde ese momento quedé prendado de su alma. Aún sabiendo que era incorrecto me mostré en varias ocasiones cuando ella aún no tenía conciencia, sin embargo el tiempo para mí es distinto a cómo transcurre para los seres  humanos.  No había notado que la chispa de inteligencia había brotado ya  en su mirada y una noche me descubrió en la oscuridad observándola. Estoy acostumbrado a que hombres y mujeres me teman por igual, muy pocas veces me presento ante ellos -Sólo cuando la inevitabilidad apremia- pero en su alma había un magnetismo que me atraía aún sin desearlo. Cuando me vio sus ojos casi salieron de sus orbitas, el color dejó  su rostro, para tranquilizarla le dije mi nombre, pero un grito fue su única respuesta y con tristeza la vi huir de mí. 

            De niña, yo solía soñar con la muerte, se me presentaba cada noche y hablaba conmigo, decía que no debía temerla, que su papel en la vida era tan natural como respirar o comer, decía que buscaba una amiga, alguien que no huyera de ella como hacía la mayoría, me prometía que me mantendría a salvo. Yo también me sentía sola como ella así que accedí, pronto dejó de aparecer en mis sueños y se hizo presente en mi vida. Era extraña, siempre cambiaba de forma a veces se parecía a algún niño más en mi escuela, a veces era mi madre, en ocasiones era el viento o un árbol, a menudo la veía volar sobre mí en forma de ave. Siempre supe cuando se trataba de ella. Había un brillo que la rodeaba y la delataba cada vez.

          Cuando era niña, yo solía presentarme en sus sueños, de esta manera podía ver lo inofensivo que era y que solamente buscaba su compañía, podía pasar noches enteras siguiéndola en su mundo, explicándole cosas como que la oscuridad solamente era la ausencia de luz y que no debía temer de ella. Que  aunque no me viera yo estaría ahí con ella protegiéndola. Pronto me aceptó en su vida y pude pasar tiempo a su lado, trataba de explicarle la forma en que yo veía al mundo y al mismo tiempo la escuchaba extasiado cuando ella me daba su versión de las cosas, su mente infantil podía ver y entender con tal claridad lo que le explicaba y lo que sucedía a nuestro al rededor, tanto así que muchas veces me cuestioné el “¿Quién enseñaba a quién?”

        Comprendí pronto que mi amistad con la muerte no era algo para decirse en voz alta, tenía que ser una amistad reservada para nosotras dos solamente. La gente no comprendía como alguien podía sentirse cómoda ante la "idea" de que la muerte seguía cada paso que daba, lo que nunca entendieron es que ella no me seguía, yo siempre iba tras ella. Me recluyeron con personas desconocidas que fingían comprender lo que me pasaba. Para escapar de ellos y sus mentiras, tuve que aprender a  mentir y fingir de igual forma. Con el objetivo de poder reunirme con la muerte...  en secreto.

        Comprendió pronto que nuestra amistad no era algo que ella pudiera decir en voz alta, era mal vista e incomprendida, le atrajo varios problemas a lo largo de los años, yo tristemente sólo podía ser testigo mudo de lo que la hacían sufrir. En dos ocasiones traté de ayudarla, llevándome a aquellos humanos que la cuestionaban sin parar sobre su amistad conmigo, pero no funcionó en absoluto, siempre habían más de ellos, por primera vez odié a la humanidad. Sin embargo ella logró perseverar sin mi ayuda, aprendió a manejarlos como una experta y pronto se deshizo de ellos, aunque tuvimos que aprender a reunirnos en secreto.  

     Me sentía fuera de lugar, nadie me comprendía salvo ella, la gente que me rodeaba deseaba que me comportara de una manera que no era la mía, para evitar nuevos problemas recurrí a fingir una vez más, decía lo que sabía quería ser escuchado, comía lo que debía ser comido, bailaba como se suponía que debía bailar, pero no era algo que pudiera hacer por siempre necesitaba huir de ellos,  eran nocivos para mí, mi mente y sobretodo para mi única amiga.

       Siempre me he sentido fuera de lugar con la humanidad, nadie a lo largo de los siglos me ha comprendido salvo ella, la gente a mi alrededor busca que me comporte de una forma que no es la mía, que tenga piedad cuando vengo por ellos, pero pronto notan que es en vano, yo no tengo que fingir con ellos, yo no soy su amiga, no tienen poder sobre mí, a lo largo de toda su vida buscan huir de mi como si fuera alguien nocivo, y al final algunos se aferran con tal fuerza que solo despiertan en mí una lastima miserable. 

       Mientras crecia, mi amor por la muerte lo hacia conmigo, con ella siempre estuve segura, a veces solo me sentía viva cuando sus frios labios se posaban sobre los míos, le contaba mis miedos y mis angustias. Cuando me veía tenía la certeza de  que no lo hacía como cualquier otra persona o ser vivo a mi  alrededor, su mirada era inquisitiva y sabia que ella miraba la profundidad de mi ser a través de su glaciales cuencas.

    Mientras crecía su amor hacia mí también lo hacía, jamás había experimentado algo así, ya que como tal desde el inicio nunca tuve sentimientos, pero ella había despertado algo en mí que la hacía distinta a cualquier otro humano, podía ver a través de ella, podía ver su pureza, sus miedos y las interrogantes de su amor hacía algo que nadie comprendía, ese sentimiento que nadie experimentará por mí nunca más.  Al rozar su calida piel me sentía no sólo aceptado, sino deseado como nunca antes.

         De joven odié a la muerte, la gente que había crecido conmigo pronto comenzó a partir y aunque nunca había tenido claros mis sentimientos hacia ellos, cuando me fueron arrebatados comencé a sentir un vacio. Primero fue mi madre, después mis abuelos, se llevó asimismo en el mar a uno de mis primos que en la infancia había sido mi compañero de juegos cuando ella se encontraba lejos, me rehusé a verla y cuando se presentaba fingía no notar su presencia como todos los demás, negaba en mi mente que alguna vez hubiera existido. Pronto sus visitas fueron mas esporádicas y cuando accidentalmente me robaba la mirada, podía notar que cada vez se veía más traslucida. Hasta que llego un momento en el que desapareció y no la vi durante años.

       Cuando fue joven sentí su odio cuando comencé a llevarme conmigo a varias personas importantes en su vida. Trataba de explicarle como cuando era niña que eso simplemente era una etapa natural que conlleva la vida humana, pero ella se rehusaba a escucharme o a siquiera dirigirme la mirada, comprendia su dolor ya que a menudo las personas se percatan de sus sentimientos hacía los demás demasiado tarde en su corta existencia, pero la culpa que recae en ellos por no haber sabido valorar a tiempo, la delegan hacia su exterior y usualmente me culpan a mí. Eso es un peso que he aprendido a llevar a cuestas durante milenios y que no me causa problema alguno, sin embargo cuando ella lo hizo; me destrozo, perdí las  fuerzas necesarias para hacerme presente en su vida y pronto no pude más.

       Más adelante traté de llenar el vacío que la muerte había dejado en mi vida a través de los libros,  ya que los personajes en ellos llegaban a ser tan reales para mí que no  permitiría a nadie arrebatarmelos, ni siquiera a ella. Porque si morían sólo bastaba con retroceder al inicio y vivían nuevamente, sin embargo cuando no estaba en compañía de mis libros, de alguna forma mi mente siempre se las arreglaba para  pensar en ella ¿Qué estaría haciendo? sabía que tarde o temprano vendría a buscarme una última vez, pero mientras tanto ¿Se acordaría alguna vez de mi?

        Más adelante puse en sus manos sin que ella lo supiese, vidas que estaban más allá de mi control, vidas ficticias que me satisfacía saber la acompañaban. Suponía que pensaba en mí de vez en cuando como cualquier otro, temía el día en que tuviera que presentarme frente a ella por última vez, deseaba que me entendiera, pero sobretodo deseaba que de alguna forma supiera que nunca dejé de pensarla ni un instante.

          Cuando fui adulta amé a la muerte, no podía seguir existiendo sin ella en mi vida. La busqué y la llamé durante años, pero ella no acudía. Temí que no volviera más, sin embargo recordé su promesa de protegerme por siempre,  así que como último recurso me pusé en peligro. Yo había cambiado demasiado desde la última vez que la había visto, pero ella seguía tal cual la recordaba, su tacto frío permanencia y esa sonrisa que para otros era tétrica, a mi me daba paz.

       Cuando fue adulta me amó, durante años la vi buscarme y con pesar yo me ocultaba, pues aunque deseaba volver a estar a su lado, no quería lastimarla una vez más por mi naturaleza, no obstante la seguía oculto en las sombras, se había vuelto callada y solitaria, me preocupaba el no saber lo que sucedía en su mente. Por eso me sorprendió en extremo cuando fue en busca del peligro. No podía seguir siendo testigo mudo de su vida y actué. Maté con un odio sin igual a aquél que trató de dañarla, cuando disponía irme, me detuvo con esa fascinante sonrisa que sólo me hizo responderle de la misma forma.

       La muerte me acompañó durante años hasta que una tarde la tristeza asomó en su mirada, no era necesario que dijera nada, mi cuerpo hacia tiempo que había comenzado a marchitarse y aunque traté de preguntarle cuándo sucedería, ella sólo me respondió: pronto.

      La acompañé durante años, hasta que un día supe que su final se encontraba próximo, hasta ese entonces no me había percatado como el tiempo había transcurrido sobre su cuerpo haciendo que comenzara a marchitarse. Sabía que me lo preguntaría –uno de sus rasgos era la curiosidad– y creía que podría responderle llegado el momento, pero cuando lo hizo, algo que nunca había sentido -miedo- se apoderó de mí y sólo atiné a responder: Pronto.

     El día llegó y el momento estaba próximo, aunque no había querido decirme cuando pasaría, algo dentro de mí me alertaba que no vería el siguiente amanecer. Estaba oscuro cuando desperté y ahí estaba ella observándome como otras tantas veces. Le sonreí como sonríe quien acepta resignadamente su destino, la muerte sin embargo no me dirigió su familiar y tenebrosa sonrisa, sólo me observó como tratando de memorizar cada detalle de mi rostro, algo asomó en sus ojos. Eran dos hermosas perlas que refulgian  y que dejaban un camino de luz a su paso...  Nunca la había visto llorar.

      El día llegó y el momento estaba próximo, algo en su mirada me hizo suponer que ya lo sabía, toda la noche velé su último sueño. Aún estaba oscuro cuando despertó, durante unos breves segundos nos observamos, me dirigió una de sus radiantes sonrisas y yo la miré hipnotizado de  pronto toda su vida pasó frente a mí, la vi desde pequeña en aquel hospital y las diferentes etapas en que la acompañé. Los recuerdos se agolpaban uno tras otro sin que pudiera detenerlo, para cuando terminó de mis ojos brotaron dos lágrimas como la de los humanos... No sabía que podía llorar.

    El día en que morí no tuve ningún arrepentimiento, salvo no haber pasado más tiempo con mi amiga, con mi amante y confidente. Cuando me explicó que nunca más volveriamos a vernos porque iría a un plano donde ella no tenía acceso, entonces comencé a suplicar por mi vida, no era realmente por mí, sino por ella. No quería dejarla sola una vez más, me pidió que me detuviera con tono conciliador mientras se acercaba. Me acarició el rostro y me besó una última vez, pero éste beso era distinto a los miles que había recibido de ella, tenía un sabor más dulce y embriagaba. No vi nada más, sólo tuve un último momento de lucidez donde me percaté que el verdadero enemigo de la vida no era la muerte... Sino el tiempo.
                        El  día en que ella murió... todo perdió sentido.

sábado, 20 de mayo de 2017

1984



       ¿Quién diría que detrás de un simple número pudiera existir una trama tan compleja? Y es que está historia tiene tantas vertientes que puede leerse fácilmente como  una historia de amor/desamor, un relato de acción y política dentro de un mundo de ciencia ficción, también puede estudiarse  como un tratado filosófico sobre cómo funciona la sociedad y la diferencia de clases. Una novela en donde se refleja el cómo habrá ocasiones en las que uno como individuo, no podrá rebelarse contra el sistema, por más que se desee.

       Este es un libro que retrata un pasado futurista, pero completamente aplicable a tiempos actuales, en donde lo primero que aprendemos es que: “quien controla el pasado, controla el futuro y quien controla el presente controla el pasado”-George Orwell, 1949- y que ha afectado hasta nuestros días tanto así, que incluso (y para desconocimiento de la gran mayoría) se ha retomado una de las ideas más escabrosas de esta novela para aplicarla en nuestro mundo cotidiano en forma de entretenimiento “el gran hermano” un ojo que vigila todos nuestros movimientos y que dicta la forma de relacionarnos con el mundo.

    Otros conceptos que podremos encontrar a lo largo de esta historia se describen en “neolengua” (que es un idioma ficticio que busca el decremento y la manipulación del raciocinio de la población)  como el “Doblepensar” “Crimental”  “Negroblanco” y otros tantos que parecerán irrisorios en un principio pero conforme los explican a lo largo de la trama, tomarán un tan matiz profundo que nos llevaran a compararlos constantemente con lo que nosotros conocemos y que sin saberlo nos han inculcado desde pequeños, teniendo como resultado, que nos identifiquemos con el protagonista y llegando a este punto realmente comenzamos a preocuparnos por lo que sucede con este personaje, volcando en él, nuestros sentimientos y dudas, que para sorpresa nuestra, muchas de las veces serán las mismas que él tiene. A su lado valoramos, reflexionamos, reímos, amamos, pero también sufrimos y traicionamos.

     En este libro acompañamos al protagonista “Winston Smith” a través de  la calles de  un Londres que fue absorbido por una de las tres superpotencias existentes en ese mundo que –irónicamente- son: Oceanía (EE.UU), Eurasia (Rusia) y Asia Oriental (China) pero en una realidad social completamente distópica.

   A diferencia de los protagonistas, en el gran grueso de las historias Winston es alguien relativamente normal, lo cual genera una empatía gradual con él a lo largo de la novela. Él es un hombre regular de treintainueve años al inicio. Sin ningún un atractivo  especial en quien incluso se realzan continuamente sus defectos físicos, como lo serían sus molestas varices o su dentadura incompleta y artificial.

      Su coprotagonista es Julia, una chica que irradia rebeldía, astucia y una despreocupación tal que contrasta por completo con el argumento de la historia principal. Haciendo que Winston deje de lado su apatía y comience a hacer todo aquello que siempre había deseado, contagiado por su juventud.

      El gran antagonista de esta historia tiene muchos nombres y rostros, pero en general es el sistema que dictamina la vida de no solamente los protagonistas sino también de las millones de almas que habitan ese mundo y que manipulan a su antojo desde el estrato social más bajo (proletarios), medios (miembros del partido exterior) y altos (miembros del partido interior)

   En algún momento la trama, se vuelve un tanto plana y repetitiva pero tiene un regreso impresionante y un final memorable lleno de resignación hacia los eventos que no podemos cambiar y que muchas de las veces sólo podemos resignarnos a aceptarlos como son.

     Existe también una película estrenada precisamente en 1984 estelarizada por John Hurt (Adam Sutler, en V de venganza) quien encarna a Winston Smith, en un papel completamente opuesto al que haría más adelante en V de venganza y que hace entonces que esté actor haya estado en ambos lados de la balanza.

   Esta es una cinta bastante apegada al libro, aunque dentro de ella existen muchos guiños y referencias a la obra impresa, que solamente son posibles de comprender habiendo leído antes 1984 y que ayudaran a entender mucho mejor el panorama completo de lo que estamos viendo en pantalla.
Un punto negativo a mi parecer es que dentro del film se deja muy de lado el papel de Julia restándole por completo ese encanto que en el libro nos enamora desde un inicio, pero es una película muy bien llevada y que hace que comprendamos más a los personajes y el mundo en el que habitan y en el que tratan de sobrevivir (como nosotros).

    1984 es un libro que deberá estar en la lista personal de cada uno, es un relato  que se tiene que leer y releer ya que con cada lectura viene una nueva enseñanza, George Orwell nos invita con esta novela a preguntarnos constantemente si el camino que ha tomado el hombre no nos estará llevando inevitablemente a este mundo de ficción, que cada vez se asemeja un poco más a nuestra realidad.

viernes, 19 de mayo de 2017

Rasgos

... Y es entonces, en esos momentos más oscuros, en esos momentos de necesidad en los que tu individualidad te hace sentir  vulnerable. Yo sé que lo has sentido, has experimentado esa soledad que se mete dolorosamente hasta los huesos como la fría mañana de ayer. Es ahí, en el instante que sigue después de un gran tropiezo que no puedes parar de tiritar y sudar soledad.

Tus sueños y objetivos de pronto parecen endebles, infantiles e inalcanzables, nadie podrá despertar en ti tanta decepción como cuando te fallas a ti mismo, detestas tu esencia, la maldices una y otra vez.

Las risa tiene regusto amargo y sientes hastío del mundo, te cuestionas todo hasta lo más insignificante y rápidamente esa furia contigo mismo se transforma en algo más, evoluciona... Crea ideas, pensamientos, hipótesis.

Quieres cambiar, lo prometes, te convences, sin embargo en el fondo sabes que no pasará ya que una vez superado esto olvidaras todo o lo postergarás hasta que nuevamente te falles a ti mismo.

Pero ¿ Realmente está mal? Tal vez más adelante me contradiga, sin embargo en este momento pienso que no. Los tropiezos, caídas y defectos son los que mejor definen, ya que los aciertos y virtudes es lo que se espera de ti, esa parte brillante que todos quieren ver y compartir.

Por otro lado esa parte que no a todos muestras y que las más de las veces sólo tú conoces cuando estás en el piso, eso es lo que eres por naturaleza, nadie te ha pedido que seas así, pero sí te pedirán que lo cambies ya que socialmente no es aceptable.

Y te sentirás mal por ello, porque habrá cosas que se resisten a cambiar. Ese eres tú luchando contra ti mismo, peleando por no parecerte al resto del mundo. Sólo quedará en ti, el conocerte realmente y aprender a controlar todo lo que te define, cuando usar o frenar tal o cual característica de ti mismo, porque no existen defectos o virtudes solamente hay características o rasgos de comportamiento que combinados crean un ser único como tú o como yo. 

jueves, 18 de mayo de 2017

De los riesgos y las decisiones

Alguien me dijo una vez: “La vida es de quien se arriesga”. Ya fuera que esa persona creyera o no esas palabras al decírmelas dejaron una marca en mi mente. A partir de ese momento la vida me mostraba un rostro distinto... Un rostro desafiante que me retaba a ir más allá y no sólo intentarlo, sino hacerlo.
Y es que en sí, la vida es un riesgo constante, aunque en ocasiones intentemos protegernos o pretendamos asegurarnos una existencia pacífica y sin sobresaltos envolviéndonos en una rutina diaria, el riesgo es latente y siempre estará ahí en cada paso que damos, en cada pensamiento que tenemos y sobre todo en cada decisión que tomamos.
Por lo tanto para asegurarnos de tener una vida plena, lo más recomendable seria el tomar decisiones arriesgadas. Sí, pero que estas nos aporten ese sentimiento de felicidad y plenitud que anhelamos para estar en paz con nuestra conciencia.
 Esas decisiones son las que tal vez siempre estuvieron en nuestras mentes, pero deshechabamos por improbables,  sin embargo aún reaparecen cada tanto para cerciorarse si ahora nos encontramos listos para emprender ese camino que tan claramente veíamos al inicio y que la decidía o el temor  fueron desanimandonos paulatinamente hasta el punto mismo en que comenzamos a perder algo de nosotros mismos, tanto así que ahora ya nos es difícil reconocernos al espejo.
No me malinterpretes, con decirte que tomes riesgos, no pretendo que  expongas tu integridad o peor aun que pongas en peligro tu vida,  ya que incluso para tomar riesgos se necesita ser inteligente, sopesar los distintos escenarios de lo que deseas emprender y con base en esos datos llevar a cabo tu acción, esa que te saque de esa zona en la que cómoda o cómodo estas desde hace tiempo.
Aunque hagas a la vez uno o mil planes, al arriesgarte las cosas  no saldrán siempre como las has pensado (la vida no es tan generosa), sin embargo no permitas ni por un segundo que esto te desanime, es más deja que esos tropiezos den paso a la experiencia, recuerda que a base de caídas aprendiste a caminar, correr y tal vez ahora sólo te reste aprender a volar.
La imaginación desconoce fronteras, así que todo lo que pase dentro de tu mente es realizable, siempre y cuando hagas una introspección que te de pauta a conocer tu rango de habilidades. Una vez hecho esto podrás emprender un plan arriesgado y probablemente te sorprenderás cuando alcances el resultado esperado o sobrepases tus propias expectativas.
Un  riesgo siempre conlleva a un cambio y si este es muy radical para tu preparación mental actual, hazlo paulatinamente, comienza con lo más fácil, con cosas pequeñas, equilibra tu nueva vida con tus actividades diarias, esto con el objeto de que no experimentes desorientación, pronto notarás que esas “pequeñas” acciones a la postre se convertirán en ese cambio que veías tan radical en un inicio. Sólo que la transición la adaptaste a tu ritmo.
Te sugiero que comiences de inmediato ya que vida solo tienes una y por lo tanto no tienes un exceso de tiempo para darte el lujo de perderlo utilizándolo en roles que no te hacen feliz, a partir de este momento te invito a imaginarte en donde querrías estar el dia de mañana, en una semana, un año, cinco o el tiempo que desees, imagínate como querrías que te viera tu “yo” actual, que haría que te sintieras orgulloso u orgullosa de ti. En el trayecto habrá momentos de incertidumbre permite que tus corazonadas o intuición guíen cada paso e iluminen la senda que estas creando.
Apasiónate y ama lo que haces cada segundo, ya que al hacerlo estarás dejando una huella personal e imperecedera de tu paso por este mundo.
En mi caso, las palabras son mi pasión y estas te las dedico a ti, que aun sin conocerme te tomaste el tiempo para leerlas. Y antes de terminar deja que te recuerde algo:
“La vida es de quien se arriesga”.

miércoles, 3 de mayo de 2017

Desvelos y pensamientos nocturnos.

Para las palabras no existen horarios ni mesura. Una vez que llegan a tu mente la única forma de deshacerte de ellas es plasmarlas, ya que lo único que buscan es: Existir y perdurar.

Y podrás estar entonces  pasando el mejor momento de tu vida, o podrás tener ese sueño que te encanta y pocas veces tienes la suerte de experimentar, pero si esa inspiración evasiva llama a tu puerta lo mejor es abrirle y darle paso a su existencia porque a diferencia tuya su periodo de vida es significativamente​ más largo y una parte de ti vivirá en ellas cuando ya te hayas ido.

Así que cuídate de hallarte indispuesto, holgazán o desinteresado, porque lo peor no será que te abandonen en ese momento. Sino que más adelante cuando ya ni siquiera recuerdes que te pertenecieron alguna vez, las veas escritas por el puño y letra de alguien más listo que tú y menos talentoso.

Ten en mente que una vez que te enredas con las palabras te habrás conseguido a una de las amantes más caprichosas que la humanidad ha tenido el acierto de inventar.

Historias plagadas de palabras y letras... Será fácil que las encuentres huidizas y seductoras.  En ocasiones te dejarán satisfecho y harto, pero en otras tantas faltará algo y te devanarás los sesos durante horas tratando de entenderlas. Las abandonarás y regresarás suplicante a ellas una y otra vez, por el simple hecho de que ya no puedes imaginar una vida en dónde ya no se encuentren  contigo, acompañándote incluso en tus momentos más oscuros y solitarios.

Aquéllas ideas que ni siquiera imaginabas tener o que temías enfrentar saldrán a flote con su ayuda y te darás cuenta de que nada es tan malo como a veces tus pensamientos te hacen creer.

Así que escribe eso que no deja tu alma tranquila, si no tiene sentido en un inicio, descuida conforme transcurra el tiempo o su escritura podrás ser testigo de la genialidad en su estado más puro.

Olvida lo demás un momento, ya habrá tiempo de comer o de dormir. Debes deshacerte primero de todo lo que haya en tu mente para funcionar mejor, para liberarte de lo que te aprisiona. No pares hasta que dejes exhausta a la inspiración. Con suerte lograrás que te visite pronto la próxima ocasión.


Imagina a la flama, que bien alimentada puede crear un espectáculo hermoso o terrorífico... dependiendo del espectador. Porque alguien ya lo dijo también alguna vez ¿Por qué siempre conviene alegrar a la gente? También de vez en cuando está​ bien... Asustar un poco.

domingo, 30 de abril de 2017

De la sencillez y los sentidos.

La vida no es sencilla. Nadie dijo que lo fuera. ¿Entonces de dónde viene la idea?

¡Es que la vida debería ser sencilla! Pero el humano en su afán de complicarse las cosas fáciles y facilitarse las cosas difíciles ha complicado lo sencillo de la vida.

...y es así que ahora podemos hablar con alguien al otro lado del mundo y fácilmente ignorar a quien tenemos al lado rozando nuestra piel con una caricia tratando de llamar nuestra atención.

La vida no es sencilla te digo, pero debería serlo. ¡Detente! Cierra los ojos (olvida a los que te rodean están igual de ciegos que tú)... Escucha, no oigas ¡Escucha! ¿Qué es eso?, ¿Bocinas?, ¿Autos? ¿Teléfonos?, ¿Gritos? ¡Alejate! Guíate por el olfato, no huelas ¡olfatea! ¿Qué detectas?. ¿Humo?. ¿De qué hablas?... Humo saliendo por todos lados. De los autos, casas, edificios cigarrillos... ¡Alejate! ¡Vamos! ¿Qué esperas? Alejate de todo eso, es nocivo para ti...  ¿Estás detectando olores y sonidos agradables también? ¡Claro! Sirven para enmascarar la verdadera naturaleza de todo, te adormecen, te maniatan, te lavan el cerebro...

...Por supuesto que todo eso es "util" pero no indispensable, podrías arreglartelas muy bien sin ellos. Pero se las han ingeniado, han pulido sus estrategias año tras año, todo para que ¡pienses exactamente eso! Para dependizarte y lo has hecho sin siquiera notarlo, lo has asimilado tan naturalmente que has crecido creyéndolo parte de ti... ¿Crecido? ¡no! Me disculpo por mi error. Te has desarrollado biológicamente, crecerás cuando reflexiones sobre el mundo que te rodea y con ello generes un criterio propio y no uno impuesto.

 ¿Qué eso no es posible? Te lo dije ya, como nos gusta complicarnos lo más sencillo. Observa, no mires ¡Observa! ¡No a ellos no, son iguales a ti! Observa más allá pero sobre todo aprende, ¡sí! De ellos, ve cómo viven, ve cómo juegan, cómo aprenden, cómo se satisfacen sin poner a otros en peligro, ve cómo conviven en paz sin ambicionar lo ajeno. Aprende lo más que puedas de ellos, observalos humildemente que son superiores a ti en más aspectos de los que imaginas. Eso regresa a tu estado natural, buscalo esta ahí escondido en algún lado; en tus genes, es una herencia de tus ancestros. ¿Lo sientes? Traelo a la luz ¡venga! Muestramelo ¿Es distinto verdad? ¿Lloras? ¡Ah! De felicidad, que bien, enhorabuena. No se trata de cambiar el mundo, si no de cambiar el propio y al hacer eso comienza el giro de un engrane minúsculo que pondrá en marcha todo, hasta que se logré mover hasta el más inmenso y oxidado de todos.

La vida es fácil, me dices... No lo sé, yo aún guardo mis dudas... ¡Es fácil! repites... ¡Demuestramelo!


miércoles, 26 de abril de 2017



Inicio.

Supongo que en algún punto, toda persona necesita expresarse sin dirigirse a nadie en particular, sólo... Dejar eso salir.

Algunos escriben, otros sacan fotografías, otros más tal vez participen en obras de teatro o en algún número musical. Y al hacerlo se liberan momentáneamente de esa carga. Descansan de sí mismos porque, habrá que aceptarlo: Estar todo el tiempo con nosotros es agotador. Tener los mismos problemas de ayer sin aún encontrar la solución adecuada o soportar a tu voz mental, que sin autorización alguna vuelve siempre a los mismos pensamientos por más que trates de evitarlos. Lo peor es cuando no puedes quitarte de encima  el coro de esa canción de moda que realmente te era indiferente, pero ahora ya empiezas a odiar.
Este tipo de situaciones o algunas más graves son la que nos llevan a buscar válvulas de escape. Para no estar acompañándonos todo el tiempo y porque de alguna manera toda esa maraña sin sentido que está dentro de nuestra mente, busca salir de cualquier forma, tratando de hacernos notar que es real y que existe así que mientras más la evitemos, tomará mayor fuerza y podría tener resultados desastrosos para nosotros o para quien nos rodea.

Al dejar salir aquello que no te deja en paz y expresarlo de la manera que hayas elegido, te permitirá verlo desde un enfoque distinto... Una perspectiva exterior que muchas de las veces hace que lo puedas superar con mayor facilidad. O al menos esa es la hipótesis que he desarollado en la última media hora y que me ha llevado a abrir este blog.

Realmente no busco escribir para alguien en específico, sólo para mí... ¿Y por qué ponerlo en Internet y no simplemente llevar un diario?

Me gusta pensar que algún día tal vez por accidente o por destino alguien esté atravesando por alguna situación similar a la mía y encuentre las palabras que escribí haciendo que su transición sea más llevadera, para que de ésta forma sepa que alguien más ya pasó por lo mismo y lo superó. Para que no se sienta solo o sola en el mundo. Por eso elegí internet. O tal vez sólo sea por ego, lo más probable es que eso lo descubra más adelante.

Pero bueno, no todo serán problemas y tristeza. Busco que está página refleje de alguna manera mi vida. Todo lo que hay en ella con sus altibajos, con lo que me gusta, con lo que amo y odio.

Musica, viajes, fotografías, cuentos, pensamientos, risas, libros, videos, películas, ciclos, etapas, personas... Y todo lo que se me ocurra publicar. Al fin y al cabo es mi blog y es mi vida... Bienvenid@ a ella.